jueves, 24 de octubre de 2019

CARTA ABIERTA A LXS NIETXS DE FRANCO

 

Carta abierta a los nietxs de Franco

En este día de la exhumación de los restos de vuestro abuelo quiero deciros en primer lugar que entiendo que os sintáis tristes y dolidos por ese hecho. No es agradable el descenso, a nadie nos gusta perder y está claro que vuestra familia pierde algo con este cambio.

Pero, dejadme deciros, tenemos algo en común, nuestros abuelos combatieron en la misma guerra, aunque fuera en distintos bandos. Vosotros pudisteis cuidar, abrazar y despedir al vuestro. Yo no pude conocer al mío.

Los restos de vuestro abuelo van a ser reinhumados en un panteón al lado de los de su esposa. Los del mío están en el cementerio de Uclés en una caja de plástico de las que venden en los bazares chinos, junto a otros centenares de cajas de plástico que contienen los restos de otros centenares de personas. Esos restos los sacamos de una pradera sobre la que pastaban las vacas y a la que de vez en cuando alguien, a escondidas, lanzaba un ramo de flores.

Y ahí están, esperando a poder ser identificados. Y ahí están, en una sencilla tumba de Carabanchel, los restos de su esposa y de su hija, esperándole.

Ya veis, lo que para vosotros es bajar, lo que nombráis como humillación, para nosotros y para miles de familias españolas es un objetivo tan lejano que no sabemos si algún día llegará a cumplirse.

Para que los de abajo suban los de arriba deben bajar. Lo de hoy es un hito y es un paso, espero que sea el primero de los que hacen falta para reparar las injusticias cometidas, siquiera en una parte.

Sólo una cosa os pido, entiendo que os duela vuestro abuelo pero no nos habléis de humillaciones porque de eso, entre todxs nosotrxs, entendemos mucho, mucho, mucho…

Me despido diciendo que envidio vuestra suerte, como envidiaba de pequeña todos los juguetes con los que salíais en la tele, pero hay algo que no podéis quitarme: a mi abuelo lo mataron por defender al pueblo y murió  con las manos limpias de sangre.

 

                                                           María Prieto 

  Nunca pensé hablar contigo ─Creo que querías hablar conmigo… ─Así es. Siéntate, por favor, que esto puede ser largo. ─Pues tú dirás....