martes, 15 de septiembre de 2020

MI DISCURSO DE JUBILACIÓN

 Después de 43 ejerciendo como maestra en el mismo centro me llegó el momento de la jubilación en plena pandemia y tuve que despedirme con un vídeo. Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar algo así.


MI DISCURSO DE JUBILACIÓN

Hoy no os voy a contar un cuento. Bueno, algo sí voy a contaros pero ese algo es verdad.

Hoy cumplo 64 años. El día que cumplía 21 firmé con Isolina mi contrato de trabajo. Os doy las cuentas hechas, 43 años dentro de un paréntesis.

Una etapa larga, tan larga que varias generaciones os habéis cogido de la mano para acompañarme, ese es mi primer motivo para dar las gracias, mis compañeras y compañeros de camino. Chicos, me vais a permitir una licencia de vieja luchadora, voy a seguir hablando en femenino, lo cual no os excluye de ninguna manera.

He aprendido de todas vosotras, de las que estáis aquí y de las que, de una forma o de otra, he tenido que despedirme. He aprendido mucho para la profesión y para la vida.

 Con muchas de vosotras he vivido en paralelo, hemos sido maestras de las hijas unas de otras, hemos reivindicado, viajado, jugado al rummy, reído o llorado, nos hemos indignado o hemos rezado juntas, hemos sido amigas.

En 43 años da tiempo a casi todo. No os quiero aburrir hablando de un pasado tan largo, sólo decir que me siento satisfecha de esta etapa, así en global. He intentado trabajar desde mi filosofía vital de amor y de justicia, centrándome en el ámbito educativo como lugar de compensar desigualdades, como lugar desde el que dar a los más débiles la fuerza y la palabra. Gracias por todas las veces en que he sentido que eso era labor de equipo y que no estaba sola en esa tarea.

No es este el modelo educativo que a mí me representa, que yo hubiera elegido, las que me conocéis ya sois conscientes y, sin embargo, he crecido en este modelo, he aprendido de él, me ha permitido ganarme la vida y trabajar en una profesión que amo, lo he respetado y me he sentido respetada, querida y potenciada en su seno. Aquí he podido inventar, crear, jugar, dejarme la piel, la juventud y las energías… acertar y equivocarme, todo lo que han dado de sí estos años, y siempre he sentido que se valoraba mi trabajo. Quiero dar gracias también a la Institución por acogerme y por cuidarme.

Los paréntesis se abren y se cierran, las etapas empiezan y terminan. Es hora de seguir en el mismo camino, con los mismos valores y objetivos pero haciendo otras cosas. Me voy contenta,  me ha costado mucho el asumir que esto se terminaba, pero la vida y sus circunstancias, y circunstancias muy duras como las que todas estams viviendo, se han encargado de ayudarme a hacerlo. Hoy me someto a sus dictados y recibiré con alegría lo que la vida me regale.

No seré yo quién se atreva a decir una palabra sobre como debéis desarrollar vuestro trabajo, es vuestro momento queridas mías, sólo recordaros que sois trabajadoras, que sois un gran equipo y que estáis en un lugar privilegiado para ser ese aleteo de mariposa que consiga mover el mundo.

 Os quiero. Sé que os tengo y sabéis que me tenéis.

 

                                                   Móstoles, 15-09-2020

  Nunca pensé hablar contigo ─Creo que querías hablar conmigo… ─Así es. Siéntate, por favor, que esto puede ser largo. ─Pues tú dirás....