Después de 43 ejerciendo como maestra en el mismo centro me llegó el momento de la jubilación en plena pandemia y tuve que despedirme con un vídeo. Ni en mis peores pesadillas hubiera podido imaginar algo así.
MI
DISCURSO DE JUBILACIÓN
Hoy no os voy a contar un cuento. Bueno, algo
sí voy a contaros pero ese algo es verdad.
Hoy cumplo 64 años. El día que cumplía 21
firmé con Isolina mi contrato de trabajo. Os doy las cuentas hechas, 43 años
dentro de un paréntesis.
Una etapa larga, tan larga que varias
generaciones os habéis cogido de la mano para acompañarme, ese es mi primer
motivo para dar las gracias, mis compañeras y compañeros de camino. Chicos, me
vais a permitir una licencia de vieja luchadora, voy a seguir hablando en
femenino, lo cual no os excluye de ninguna manera.
He aprendido de todas vosotras, de las que
estáis aquí y de las que, de una forma o de otra, he tenido que despedirme. He
aprendido mucho para la profesión y para la vida.
Con
muchas de vosotras he vivido en paralelo, hemos sido maestras de las hijas unas
de otras, hemos reivindicado, viajado, jugado al rummy, reído o llorado, nos
hemos indignado o hemos rezado juntas, hemos sido amigas.
En 43 años da tiempo a casi todo. No os quiero
aburrir hablando de un pasado tan largo, sólo decir que me siento satisfecha de
esta etapa, así en global. He intentado trabajar desde mi filosofía vital de
amor y de justicia, centrándome en el ámbito educativo como lugar de compensar
desigualdades, como lugar desde el que dar a los más débiles la fuerza y la
palabra. Gracias por todas las veces en que he sentido que eso era labor de
equipo y que no estaba sola en esa tarea.
No es este el modelo educativo que a mí me
representa, que yo hubiera elegido, las que me conocéis ya sois conscientes y,
sin embargo, he crecido en este modelo, he aprendido de él, me ha permitido
ganarme la vida y trabajar en una profesión que amo, lo he respetado y me he
sentido respetada, querida y potenciada en su seno. Aquí he podido inventar,
crear, jugar, dejarme la piel, la juventud y las energías… acertar y
equivocarme, todo lo que han dado de sí estos años, y siempre he sentido que se
valoraba mi trabajo. Quiero dar gracias también a la Institución por acogerme y
por cuidarme.
Los paréntesis se abren y se cierran, las
etapas empiezan y terminan. Es hora de seguir en el mismo camino, con los
mismos valores y objetivos pero haciendo otras cosas. Me voy contenta, me ha costado mucho el asumir que esto se
terminaba, pero la vida y sus circunstancias, y circunstancias muy duras como
las que todas estams viviendo, se han encargado de ayudarme a hacerlo. Hoy me
someto a sus dictados y recibiré con alegría lo que la vida me regale.
No seré yo quién se atreva a decir una palabra
sobre como debéis desarrollar vuestro trabajo, es vuestro momento queridas
mías, sólo recordaros que sois trabajadoras, que sois un gran equipo y que
estáis en un lugar privilegiado para ser ese aleteo de mariposa que consiga
mover el mundo.
Os
quiero. Sé que os tengo y sabéis que me tenéis.
Móstoles,
15-09-2020
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