Reseña de la obra teatral "Fuego". Creo que deberían verla todxs lxs adolescentes pero también todas aquellas personas que se relacionan con la educación y la política y que en algún momento podrían sentirse tentados a enseñar a la juventud a mirar en una sola dirección.
30-1-22 FUEGO
Eran cuatro niñas y eran cuatro
niños… adolescentes… pero se había violado su inocencia hasta tal punto, se les
había modelado de tal forma que los habían convertido en ocho monstruos.
Ocho monstruos tiernos, de
apariencia humana, achuchables, jóvenes, simpáticos, guapos… capaces de sacarte
la sonrisa o la risa en un primer momento, cuando hablaban de Hitler como si de
un ídolo musical se tratase.
Pero después de esa impresión,
cuando lo que intuías era el alma, qué miedo, qué miedo, qué miedo… Creo que
una de las pruebas más claras de la denigración de una sociedad es el constatar
cómo pueden poner a sus propias niñas, a sus propios niños, al servicio de sus
fines. Porque poner a la niñez, a la juventud, al servicio de cualquier fin es
matar lo más puro que llevan dentro: el sagrado derecho a ver, el sagrado
derecho a juzgar y el sagrado derecho a decidir cómo actúan, cómo piensan, cómo
se relacionan…
La sociedad tiene recursos para
sembrar en los jóvenes comportamientos dictados por la masa, no hay más que ver
las largas colas en busca del autógrafo o del último modelo de consola. Usar
esos recursos para favorecer el pensamiento único, el culto al líder o la
ceguera ante los crímenes de quién está detrás; convertir el arcoíris de los
mil matices que nos ofrece la vida en un manchurrón infame del color de
cualquier uniforme… eso es un sacrilegio, se haga en nombre de un país, de un
partido, de cualquier ideología o de cualquier religión.
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