viernes, 12 de agosto de 2022

Y VOLVIERON A INTENTAR MATARTE

 

Un sábado cualquiera de hace un par de años, mi familia se reunió en el cementerio de Uclés. Llevamos flores con los colores de la República, músicas y textos. Frente a un panel de azulejos con los nombres de los represaliados, leímos, cantamos, lloramos y reímos, dejamos las flores junto a otras flores que habían dejado antes… y nos sentimos en paz.

Por una celosía se veía el interior de la tumba colectiva, contenedores de plástico guardaban los centenares de cuerpos sin identificar, pero, al menos, allí estaba su nombre y mi nieta y mis nietos lo rodearon con sus manitas, rodearon de amor los restos de su tatarabuelo, y todxs allí pedimos en algún momento que nunca en el mundo volviera a ocurrir algo así.

Hoy me entero de que el lunes, alguien, algunos, no se sabe quién, han apedreado esos sencillos azulejos que guardaban tu nombre, vuestros nombres. Qué dolor no haber sabido enseñar a esta gente a respetar a los muertos y a sus familias, muertos y familias que sufrieron por una causa justa, la de lxs pobres de su tierra.

A ti, abuelo, no han podido matarte dos veces. Pero sí puedo decirte que tu familia no va a dejarse arrebatar lo que nos enseñaste: que merece la pena luchar por la justicia. Tú lo hiciste y, por muchas piedras que usen, no van a conseguir que olvidemos tu nombre.

                                         12 de agosto de 2022

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