Y ahora, ¿sobre qué escribo yo?
Parece que el tema es introducir un elemento absurdo dentro del relato… mira
que me cuesta a mí eso de imaginar situaciones irreales… y mira que se lo he
mandado veces a mis criaturas, ¿qué pasaría si el mundo se volviera de
gelatina? ¿y si todo se volviera morado? Claro que ellos sólo tenían que
contestar a una pregunta, no era tan difícil. Lo difícil es dar con la
pregunta. A ver… para absurdo, absurdo, el parto de Blanca, pero eso me apetece
contarlo a mi aire, sin premisas. ¿Qué suena? Ay, el telefonillo.
−Diga… ¿quién es? No le oigo.
¿Las plantas del portal? ¿Qué dice de las plantas? Si es que no se oye nada,
pero nada.
Tengo que llamar a ver si
arreglan este cacharro. Pues yo no abro que luego pasan unas cosas… Voy a
seguir a lo mío por si viene la inspiración esa, que difícil lo veo. Vaya,
ahora el whatsapp, Pepita, no lo abro, no lo abro, no lo abro, que luego le
salen las rayas azules y se me pone de morros. Y ya sé yo lo que quiere, que me
vaya con ella a la comida de las jubiladas, vade retro, toda la vida
peleándonos en el colegio y ahora de comiditas…
Qué sed tengo, se me seca la boca
solo de acordarme de algunas caras. Vasito de agua y a lo mío. Uy, ¿qué es eso
verde que sobresale del fregadero? Las acelgas que no he puesto a cocer, porque
no me da la gana, que a ver quién me explica a mí la razón de que me toque
siempre la cocina. Pensé que había menos
acelgas, claro, las compró Ramón, se baja al mercadillo y es que es un vicio,
pues mira, que las va a limpiar él y así la próxima vez coge menos. Yo a lo
mío, absurdo, absurdo, cuando empezó el covid, buscando gel en las farmacias y
no había, al final conseguí alcohol y glicerina en supositorios, y luego
dijeron que el gel no servía para nada. Bueno, del covid la de relatos que se
podrían sacar…
Otro whatsapp, la niña, “Mamá, ¿has salido a
la terraza?” pero qué cosas tiene esta criatura… “Pues claro, hija” “Pero,¿hace
mucho?” “Déjate de tonterías, estoy escribiendo que se me echa el jueves
encima, y vente a hacer la cena que hay que cocer un móntón de acelgas”
Le quito la wifi al móvil que si
no entre unos y otros no me dejan hacer nada. Bueno, mejor lo dejo en la
cocina. Pues sí que hay acelgas, no me había dado cuenta de que fueran tantas,
pero la verdad es que hay que ver lo frescas que están, parece que ni las
hubieran cortado, si no caben en el fregadero…
¿Qué pasaría si… los pulpos pasearan
por la calle? Esta es buena, empiezo con ella, me lo estoy imaginando, al final
no me va a quedar tan mal, si es cuestión de ponerse… El timbre, pues no abro,
ya está, mi tiempo es mi tiempo y he elegido pasarlo aquí, en mi mesa. Mira que
insisten, no pienso abrir, los de casa tienen llave y los demás… lo mismo es
uno de los de la compañía de la luz que se han empeñado en los mayores
cambiemos de tarifa, ya me lo explicó mi hijo, mamá, ni se te ocurra. Ni se me
ocurre que no le voy a abrir. Sigo a lo mío y ni caso. Yo a mis pulpos, como
diría la profe de yoga, hay que centrarse en el instante, respira. Me huele
como a verde, ¿de dónde viene ese olor? Me lo estoy imaginando, todo el pasillo
está lleno de acelgas, intentan entrar en mi despacho, no puedo salir…
¡¡¡Socoooorroo!!!
−Están ustedes escuchando SER
Madrid Oeste, 102.3 de la FM. Por una vez Móstoles ha tenido el protagonismo
absoluto del panorama informativo. En una zona de nuestro municipio cercana al
Hospital se ha producido un crecimiento desmesurado de los vegetales. El
fenómeno ha durado como hora y media, lo suficiente para que las plantas
invadiesen jardines, terrazas y aceras. Todo esto produjo un pánico colectivo
entre los vecinos que huyeron de sus casas amenazados por sus comestibles y
plantas de interior. Afortunadamente todo volvió a la normalidad y sólo hay que
lamentar la muerte de una mujer en la calle del Río Jalón. El cadáver apareció
debajo de media tonelada de acelgas.
María
Prieto
Móstoles,
17/01/2023
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