sábado, 4 de febrero de 2023

BAILE DE MUJERES

 

Es muy difícil que nos juntemos todas. Normalmente nos vemos dos o tres, como mucho. El viernes, sin ir más lejos, íbamos nosotras dos, caminando lentamente por el carril que corre paralelo a la playa. Hacía frío. Sacamos el gorro y los guantes que siempre van en el bolsillo del abrigo, en el bolsillo grande de la izquierda, junto con la mascarilla. En el de la derecha van el móvil y los auriculares.

─La única forma de sobrevivir es organizarse, ¿qué sería de nosotras si no?

─Ya podemos organizarnos… Cuando más tranquilas estamos, salta la liebre, pasa algo, hay que preparar comida o salir corriendo. ¿De qué nos sirve tanta organización si luego la vida lleva su curso y nos hace cambiar los planes?

─Pues para eso, para sobrevivir, en nuestra lucha necesitamos tener la cabeza colocada.

─ Nuestra forma de luchar es muy casera, se compone de platos en la mesa, mensajes de whatsapp y estar ahí cuando hace falta… Mientras tengamos fuerzas hay que echar una mano… Anda, mira quiénes están aquí, con el frío que hace…

─Tampoco hace tanto frío, si nos quedamos quietas, así, cara al sol, y aprovechamos la energía. Necesitamos parar, tiempo para estar a solas, para meditar, nos sentimos llenas cuando algo nos llega al alma y nos ayuda a entender la vida.

─Eso no sería necesario si tuviésemos claras nuestras opciones, lo primero es acudir donde nos necesitan. Y crear grupo, mover a otras mujeres.

─Pero con conciencia, no a lo loco, sabiendo como estamos…

─Enfermas de miedo estamos a veces. De miedo, de angustia, de agobio… Tomamos decisiones sin pensar en nosotras y sin ver lo que nos estamos echando encima. Y las cabezas voltean y voltean hasta que salta el cuerpo. ¿Cuántas veces dudamos entre tomar una pastilla o echarnos a llorar un rato?

─Venga, vamos a sentarnos y a aprovechar el sol que está saliendo. Es verdad que, a veces, nos ponemos al límite, pero… ¿y la alegría de ver los resultados?

─ ¿Y la satisfacción de sentir que podemos hacerlo, que tenemos fuerza y ovarios para tirar, que sabemos tomar decisiones?

─Salvo cuando, una vez la decisión casi casi tomada, empezamos a sacarle todos los inconvenientes, nos sentimos mal y decidimos lo contrario. Nos ponemos solitas los palos en las ruedas.

─Claro, porque intentamos contentar a todo el mundo y nos cuesta asumir que nosotras no tenemos por qué tener contento a nadie. Si nos quieren, bien, y si no, es su problema.

─Ya, pero asumir eso… a veces parece que lo hemos conseguido, pero se queda un resquemor por dentro…

Cuando parece que estamos todas aparece otra nueva. Saca un altavoz y pone música. Danzamos en la arena, despacito al principio, después de forma loca. Entre risas y tropezones van volando los gorros y los guantes. Cuando ya no nos llega el aliento, una a una, nos vamos sentando en una tela verde estampada de elefantes blancos que le habíamos comprado a un chico al comienzo del paseo. Apareció también un termo de té y una botella de vino. El té muy caliente, el vino rojo y espeso.

─Si no fuéramos tantas…

─Todas imprescindibles y todas a la greña. No sabemos ni cuántas somos… cuando creemos intuirlo, aparece una nueva.

─Y, en el fondo, todas queremos lo mismo, ser felices y disfrutar a tope de la vida que tenemos, que es fantástica, no queremos otra, pero que a veces no disfrutamos por esa tensión que nosotras mismas producimos.

Queremos ser felices y, como mucho, conseguimos a veces, ser conscientes, no siempre y no siempre a tiempo. Tranquilizando a la que nos mueve sin descanso, a la que todo lo tiene previsto, a la que nos hace llegar mensajes confusos y enredados, a la que todo lo ve color de rosa, a la daltónica, a la que siempre ve las pegas… a todas…

Ese es nuestro trabajo y esa es nuestra riqueza. Bailar en ese corro de mujeres que se miran, los pies en la arena, las manos que se agarran, el sonido del mar en sus oídos y la brisa en la piel.

       

                                  María Prieto, Mostoles 31 de enero del 2023

 

2 comentarios:

  Nunca pensé hablar contigo ─Creo que querías hablar conmigo… ─Así es. Siéntate, por favor, que esto puede ser largo. ─Pues tú dirás....